Origen de la representación iconográfica de la Virgen de Belén

 

| Página Principal |

        


 

Por:

P. José Luis Caro Morales,

Dina Monllor Seda

Miguel Norbert Ubarri

 

Don Juan Alejo de Arizmendi, primer obispo puertorriqueño, y la Virgen de Belén

 

  1. Durante la segunda visita pastoral, que tuvo lugar a finales de febrero de 1813, Dn. Juan Alejo de Arizmendi viajó a Juncos, Humacao y luego a la parroquia Ángeles Custodios de Yabucoa. Cuando llegó a Yabucoa tuvo la satisfacción “de que en [su] presencia se colocase la hermosa imagen de Ntra. Sra. [de Belén] pintada en un cuadro, con su vidriera y moldura de buen gusto, bajo de un baldaquín de madera lustrado, con embutidos, que le sirven de adorno.” (Cfr. Isabel Gutiérrez, Revista del Instituto de Cultura, 9, octubre-diciembre de 1960.)

 

  1. En 1971, año de una exposición de José Campeche en el Arsenal de La Marina en San Juan, auspiciada por el Instituto de Cultura y la Fundación Nacional de las Artes, se encontró una inscripción, en el cuadro nº 21 de Nuestra Señora de Belén, al separar la pieza del marco en que se hallaba: “El Il.. Sr. Dr. D. Juan Alejo de Arizmendi, dignísimo Obpo. de Puerto Rico, concede quarenta días de indulgencia a todos los Fieles que devotamente rezen una Salve ante esta imagen de Na. Sa. de Belén, rogando a Dios por los piadosos fines de Na. Sta. Madre Yglesia, mandada a pintar [¿por?] Pascual Febres /año de 1806.” (Cfr. Catálogo de la exposición, sin fecha.)

 

  1. En el catálogo de la obra de José Campeche, escrito por Arturo Dávila, se comenta la reproducción del original flamenco. Era propiedad de Lucía García de Jiménez, de Cayey. La reproducción está firmada por Campeche: “Fiel copia del Retrato original de Na. Sa. de Belén aparecido en el Convento de Sto. Toma de Aquino Orden de Predicadores de Puerto-Rico, según tradición inalterable en el año de 1511 y comprobada en Roma a 7 de marzo de 1664. El Ylustrísimo Sr. Dr. Dn. Juan Alexo de Arizmendi concede 40 días de indulgencia a todos rezando una Salve a esta Señora. José Campeche pt.” (Cfr. Revista del Instituto de cultura puertorriqueña, 1971.)

 

  1. En 1813, el obispo Juan Alejo de Arizmendi comisionó a Felipe de la Espada la elaboración de una Virgen de Belén. Felipe de la Espada (aproximadamente 1754-1818) y su hijo Tiburcio (1798-1852) fueron los santeros más importantes de Puerto Rico durante la época colonial española. Los Espadas, de ascendencia familiar mixta, trabajaron en San Germán. La Virgen de Belén de la parroquia San Isidro Labrador de Sabana Grande fue comisionada a Don Felipe de la Espada en 1813 por Su Excelencia el Obispo de Puerto Rico Don Juan Alejo de Arizmendi, cerca a la fecha del 16 de diciembre de ese mismo año cuando por primera vez el prelado visitaba a Sabana Grande. La imagen costó unos 120 pesos españoles, que se efectuaron en dos plazos a favor del escultor sangermeño: uno de 64 pesos y otro de 56 pesos. Don Luis Nazario de Figueroa, vecino de Sabana Grande, donó esta imagen además de otros 280 pesos para el ornato de la parroquia. Dicha imagen fue reubicada sobre una repisa junto al arranque de la escalera interior de la antigua casa parroquial cuando en el verano de 1968 se quitó el retablo de don Tiburcio de la Espada se instaló uno de mármol. Hoy la Virgen de Belén está localizada en la hornacina del retablo. Teodoro Vidal fue el primero en investigar sistemáticamente la vida de los Espadas, a partir de 1958. (Cfr. www.sanisidropr.com y http://americanhistory.si.edu/vidal/)

 

11/10/2012