Origen de la representación iconográfica de la Virgen de Belén

 

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En las Actas del Cabildo de la Catedral, fol. 100v-103v se recoge una Acta del 8 de mayo de 1792, que transcribimos con ortografía moderna y que lee así (los subrayados en negrita son nuestros): 

Para tratar sobre la privación de los Altares de N. S. de Belén y Altagracia; y sobre lo acaecido en la Procesión del Viernes Santo 

Hoy martes ocho de mayo de mil setecientos noventa y dos años los Señores de este Venerable Cuerpo Capitular infrascriptos, fueron juntos y congregados en esta su Sala, como lo han de uso y costumbre y estando en ella, el Señor deán dijo: que habiendo tenido una corta sesión con el ilustrísimo Señor Prelado Dr. Dn. Francisco de la Cuerda, este le había hecho saber que no se dijese más misa en los Altares de N. Sra. De Belén y Altagracia colaterales a la Puerta principal de esta Sta. Iglesia porque los que las oían daban la espalda al Santísimo sacramento que se halla en el Altar mayor: y que aunque procuró con algunas razones persuadirle lo contrario nada consiguió, insistiendo dicho Ilustrísimo la abolición de dichos Altares, que así lo hacía presente a los Señores Capitulares presentes, para que se sirvieren exponer sobre el asunto las razones que tuvieron por conveniente, y que asimismo para que siempre contase en lo sucesivo, el Padre Secretario presente, a continuación de este Acuerdo, y en virtud del Juramento de su Oficio, ponga Certificación en forma de la orden que como Sacristán, le dio su Señoría Ilustrísima. Y que igualmente [hace] presente a dichos Señores tener hecha la Justificación por ante Juez competente, de lo acaecido en la Procesión del Miércoles Santo para que sobre todo se sirvan acordar lo que juzgasen por más conveniente a la conservación de las dichas costumbres de este Cabildo: y que por su parte era dictamen se ocurriera a la Real protección de su Majestad /fol. 101v/ [   ]mente tomando la mano el soberano sobre las inquietudes que está padeciendo este Cabildo, podrá lograr tranquilidad que desea. Lo cual oído y entendido por los demás dichos Señores presentes, el Sr. Canónigo Decano Dn. Josef de Rivera Quiñones, dijo: que además de lo expuesto por el Sr. Deán, con lo que se conformaba era de dictamen se le dé cuenta a su Majestad por representaciones por separado sobre los dos puntos propuestos, refiriéndose dicho Sr. Canónigo respecto a los Altares, al plan, o diseño que le remitió a su Majestad en tiempo del Ilustrísimo Sr. Dn. Felipe Josef de Tres Palacios, en el que se ve la situación en que se hallan colocados uno y otro Altar con distinción de las Naves de la Iglesia y eminencia del Altar mayor al que no están opuestos, con lo que se dará a conocer la ninguna irreverencia que se hace: fuera de que desde el año catorce del presente siglo se halla dicha Imagen de Belén colocada en esta Catedral, gozando del Privilegio, hace muchos años, de ser su Altar privilegiado perpetuamente, y el único que tiene en esta Catedral en que se saca ánima, por concesión Apostólica, por cuyo motivo todas las Misas de fundaciones que llaman Manuales, siempre se han cantado en él celebrando, además de esto, muchos Señores Prebendados, sacerdotes particulares, privadamente en él por el fin de la Indulgencia. Que con motivo de la extinción de la fábrica de la Capilla de San Pedro, y Baptisterio que hizo el Ilustrísimo Sr. Dn. Mariano Martí de buena memoria, tercer antecesor del actual, sin embargo de lo rígido y escrupuloso que era hizo trasladar ambos Altares al lugar donde se hallan, siendo el de Altagracia de Cofradía, en donde el Cabildo canta muchas Misas de fundaciones sobre dicho Altar, de cuyo beneficio quedan privadas las Ánimas, con dicha abolición, siendo de la pertenencia de este Cabildo. Y en cuanto a lo acaecido el Miércoles Santo se conforma el dictamen de dicho Sr. Deán. El Sr. Canónigo Dn. Esteban Gonzáles dijo: que se conformaba con el dictamen del Sr. Deán: que le placía del Sr. Canónigo Decano en todo y por todo, y por modo de comento añadía, que admiraba y admira que estando los Altares de San Miguel y San Patricio en las propias /fol. 102v/ naves e inmediatos a los de Belén y Altagracia, que se han interdicho por su Señoría Ilustrísima, no militen las mismas razones de irreverencia para aquellos, que para estos: que en realidad de verdad dichos Altares de Belén y Altagracia no dan la espalda al Altar mayor sino a las respectivas tribunas donde se canta la epístola y el Evangelio. Que en su concepto con más justa razón se debía vedar el Altar de N. Sra. De los Dolores, que diametralmente se opone al del Sr. S. Pedro, que en el día sirve de Parroquia, con el Santísimo colocado por disposición del Ilustrísimo inmediato antecesor Dr. Dn. Phelipe Josef de Tres Palacios; por tanto, con fundamento bastante se persuade tendrá su Señoría Ilustrísima otros motivos para la privación, aparentando en la ocasión la irreverencia, que en el concepto del que expone no le hay. El Sr. Canónigo Dr. Dn. Sebastián Josef Conde dijo: que sobre los dos puntos propuestos por el Sr. Deán, su dictamen con los demás ya expuestos, le parecen conforme y que no pudiendo este cabildo dar otro para mejor que lo mismo que dijera el Sr. Deán, represen /fol. 103/ tando a su Señoría lo conveniente sobre los Altares siendo la situación en que se hallan erigida por el Ilustrísimo Sr. Dn. Mariano Martí que los edificó, y aprobada en Vista Pastoral y específica de los Ilustrísimo Sres. Sus sucesores, y están el Cabildo en posesión pacifica de usar los Altares de Belén y Altagracia en sus Misas cantadas que allí celebre, en el uno con el beneficio del privilegio de las Ánimas, y en el otro para dar cumplimiento a cargas piadosas, y la angustia de [estar] ya la Iglesia ocupada en sus tramos y Capillas con otros Altares a los que se les pudiera objecionar los mismos inconvenientes, cual es el de San Antonio frente de San Bernardo, en donde permaneció colocado su Majestad, y la Parroquia desde tiempo inmemorial. Por lo que, y otras razones que omite de todo lo sucedido, dicha suspensión, como el acaecido del Miércoles Santo, no previstos ni esperados por el Cabildo, a cuya noticia llegó por el hecho, en el modo y forma que a todos es notorio; se conformaba en todo y por todo con los dictámenes antecedentes. Y el Sr. Racionero Dr. Dn. Juan de Andino dijo que: en atención a lo expuesto por los demás Sres. Supradichos, y ser cierta la posesión pacífica [   ] /fol. 103v/ y no ofrecérsele al presente cosa alguna que añadir, era del mismo dictamen de los demás Sres., en cuando a los dos asuntos, que se expresan. Y el Señor Deán, visto lo que resulta del Acuerdo con los demás señores infrascriptos mandaron que se saque por testimonio esta Acta, y la Certificación mandada extender a continuación, entregándolo el Secretario por duplicado para los referidos recursos con lo que se concluyó este Acuerdo al que no asistió el Sr. Arcediano Dn. Juan Lorenzo de Matos sin embargo, de habérsele citado por el Señor Deán; y el Sr. Racionero Dn. Miguel Rodríguez Feliciano por haberse retirado del Coro, con licencia; y lo firmaron dichos señores, de que yo el Secretario doy fe [   ] en Juan Lorenzo de Matos, Venerable Dr. Nicolás de Quiñones, José de Rivera y Quiñones, Esteban González, Dr. Sebastián José Conde, Dr. Juan de la Encarnación Andino.

Ante mí

Tomás Ortiz de Peña

Secretario 

Fuente: Archivo Histórico Catedral

Fondo: Cabildo

Sección: Gobierno

Serie: Secretaría

Subserie: Actas

 

De esta Acta se desprende lo siguiente: 

  1. La Virgen de Belén tuvo Altar privilegiado en la Santa Iglesia Catedral de San Juan Bautista desde 1714.
  2. Estaba frente a las tribunas donde se cantaban la epístola y el Evangelio.
  3. Era Altar privilegiado e indulgenciado, por concesión Apostólica.
  4. En él se celebran misas en beneficio de las almas.
  5. Muchos señores prebendados y sacerdotes particulares celebraban misa privadamente para obtener la indulgencia.
  6. Fue edificado por el Ilustrísimo Sr. Dn. Mariano Martí.

 

11/10/2012